La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advirtió en su último informe sobre coyuntura laboral en la región que la informalidad es el principal desafío de los países, a la vez que destaca las mejoras que se han producido en materia de igualdad del ingreso. De hecho, la entidad...
  La Presidenta Michelle Bachelet promulgó la nueva ley que modifica la jornada, descanso y composición de la remuneración de las trabajadoras de casa particular, que quedó en condiciones de ser promulgada como nueva ley. Pero ¿En qué consiste realmente? 1.- Normas generales aplicables a todas las...
Se acaba de iniciar una nueva discusión sobre el Presupuesto de Salud para el 2015. El contexto de este debate está dado por las conclusiones de la comisión presidencial para la reforma de Isapres, que propone avanzar en la creación de un Seguro Único de Salud, como propuesta de largo plazo, y una...
Titularidad sindical, fin del reemplazo en huelga y pisos  mínimos para la negociación colectiva serían algunos de los aspectos centrales del proyecto de reforma laboral que el gobierno enviará a trámite legislativo este año. Mientras los gremios empresariales han hecho ver sus aprensiones tanto de...
Con el estallido del movimiento estudiantil en 2011, el diagnóstico de Reporteros Sin Fronteras dio cuenta de la “burbuja mediática” que fue remecida por el movimiento ciudadano, este análisis además dio pie a una discusión que alertó sobre los contenidos informativos, la concentración de los medios...

Reforma laboral: hacia un nuevo pacto social


Por Raúl Requena/Sociólogo-Consultor Director Programa Laboral Fundación Progresa

Los progresistas relacionamos reforma laboral con pacto social, cuyas cláusulas incluyen consensos sobre lo que pueden y deben hacer empleados y empleadores en materia laboral, social y económica. Es una idea común en los países miembros de la OCDE.

Pero toda reforma o pacto se afirma en la confianza.Según la OCDE, sólo un 13% de la población en Chile confía en las demás personas, muy por abajo del promedio regional que alcanza el 59%. Esto impide mejores acuerdos entre empleados y empleadores. La reforma debe servir para acabar con la desconfianza y desigualdad.

Un pacto social va más allá de una reforma laboral común. Se trata de lograr consensos sociales y políticos sobre el rol de la empresa y los trabajadores, es un diseño claro y consensuado de una ruta de navegación de mediano y largo plazo.

En el actual momento de la economía nacional, expresado por una desaceleración del crecimiento, el contexto para grandes reformas es reducido; sin embargo, no podemos olvidar que en los últimos 20 años Chile ha sido uno de los 25 países que más ha crecido a nivel mundial y regional. Es además, según OIT, el país con mayores grados de formalidad laboral en América Latina. Entre 1990 y 2013 Chile cuadruplicó su ingreso per cápita, situándose en la categoría de países de ingresos altos.

No obstante el crecimiento, en muchas empresas no se respeta la legislación laboral, generándose un obstáculo para la existencia de un sistema laboral justo. Sin embargo, la idea de una reforma laboral encuentra hoy un ambiente favorable en el país. Al menos dos razones explican aquello. Por un lado, la evidencia de que las buenas prácticas laborales constituyen una eficaz herramienta de contención ante los efectos nocivos de la desaceleración. Por otro, el convencimiento de que una adecuada reforma respaldada por una enérgica fiscalización, contribuye a la equidad y el desarrollo productivo.

¿Qué tipo de reforma se necesita para lograr ese pacto social, que ha demostrado ser eficaz en otros países? Considerando que el modelo de crecimiento se ha distinguido por una marcada desigualdad, la reforma bien podría ser integral o abordar áreas como la capacitación o la lucha contra la desigualdad mediante el fortalecimiento de la negociación colectiva. Una mejor responsabilidad social es un factor clave en la reforma. Es vital para instalar practicas laborales razonables.

¿A que nos referimos con practicas laborales razonables? El reemplazo de trabajadores que están en huelga viola los principios de libertad sindical del Convenio 87 de la OIT. Tenemos la peor distribución del ingreso entre los países de la OCDE y una de las más bajas tasas de sindicalización, apenas un 14% y solo el 15% de las empresas negocia colectivamente.

La reforma debe revertir esta situación. Es preciso mejorar las remuneraciones y la participación para que el trabajador se sienta incluido. Es decir, fortalecer la titularidad en la negociación colectiva y el derecho a huelga. El desafío es equiparar las fuerzas de los actores.

Apoyamos una reforma que permita a los ciudadanos vivir mejor y que las empresas tengan mayor capacidad. Suponemos que este propósito es compartido por todos. Estamos convencidos de que con sindicatos representativos y con una negociación colectiva equilibrada, Chile puede corregir la inequidad generada en la distribución del ingreso y de paso saldar, en parte, la deuda con el sindicalismo, principal actor en la recuperación de la democracia

¿Cuál es la reforma laboral que Chile necesita? Apoyamos la titularidad sindical, simplificación de la negociación colectiva, y piso mínimo, entre otros. Un pacto que ayude a aumentar la productividad, que promueva al capital y trabajo como las grandes palancas para cerrar la brecha de inequidad. Una reforma orientada a incluir más mujeres y jóvenes.

Somos una sociedad desconfiada, Chile necesita más diálogo social, y eso tiene nombres propios: prácticas laborales razonables, pacto social o reforma laboral, pero no cualquiera. Apoyamos una reforma que perfile un nuevo pacto social, con temas que no afectan la competitividad y supervivencia de las empresas.

 

Reforma Laboral: Un enfoque de derechos


Por  / Coordinador de Redes Ciudadanas de Revolución Democrática

La Reforma Laboral se ganó un espacio, aunque pequeño, en el programa de Michelle Bachelet y se asoma como una de las discusiones más difíciles en el corto plazo. Luego de la aprobación de la Reforma Tributaria y del cierre de una primera etapa de la Reforma Educacional, será la próxima gran batalla que se librará en el campo de la política.

De cara a poder abordar cualquier discusión pública al respecto es necesario tener algunas consideraciones para plantearse un enfoque distinto para estos cambios, que han sido propuestos por el movimiento sindical y recogidos en parte por la Nueva Mayoría.

Primero, hay que destacar que a diferencia de lo que grandilocuentemente se diga, la Reforma Laboral del Gobierno no es un esfuerzo revolucionario de destruir el modelo de relaciones laborales existentes en Chile, sino que son ajustes civilizatorios para nuestro mercado laboral, que se caracteriza por su salvajismo. Los cambios a la titularidad sindical, la extensión de beneficios de los contratos colectivos, la ampliación de la cobertura de la negociación, la ampliación de la información, el derecho a huelga efectiva e inalienable, la conquista de un piso negociador, la ampliación de materias de la negociación, las mayores garantías al trabajo sindical y la simplificación del proceso negociador, son parte de ese esfuerzo civilizatorio. Sin embargo, los empresarios y la derecha apelarán al miedo y dirán que se está tratando de destruir la economía, lo que no será verdad. Por ejemplo, José Ramón Valente en entrevista en Diario el PULSO se pregunta, esta Reforma Laboral: “¿Cuántos empleos crea? Destruye empleos.” Cabría preguntarse en qué datos específicos y qué argumentos sólidos utiliza para llegar a dicha conclusión.

En segundo lugar, desde la llegada de la democracia hasta hoy ha primado una visión economicista en que los Derechos Fundamentales de los trabajadores han sido postergados por otras consideraciones. El funcionamiento de la economía y el crecimiento económico han sido la excusa para evitar discutir siquiera la necesidad de estas reformas, aún cuando han aparecido en los programas de varios de los gobiernos de la Concertación. La pregunta que cae es ¿A quién le ha beneficiado el crecimiento económico? El 50% de los chilenos gana menos de $263.000 y el 80% menos de $600.000. Esto se explica entre otras cosas por la falta de poder de los trabajadores y su falta de organización, por lo que no pueden negociar mejores condiciones laborales y no pueden aspirar a acceder a un trozo más grande de una torta que los trabajadores ayudan a acrecentar. Y esto es consecuencia directa de la legislación actual.

Por su parte, los convenios de derechos humanos y laborales que ha suscrito Chile, especialmente los promovidos por la Organización Internacional del Trabajo, han consagrado a los derechos de sindicalización, negociación colectiva y huelga como derechos esenciales de las personas. Esa misma organización ha entendido que Chile no ha cumplido con dichos convenios porque su legislación imposibilita su ejercicio adecuado, en especial el de acceso a la huelga efectiva. Por esto hay que tener claro que el enfoque adecuado para los cambios en materia laboral es que estamos hablando de derechos tan importantes como la vida, el acceso a la justicia, la igualdad ante la ley, entre otros, y que no puede postergarse bajo ninguna excusa, y menos por criterios meramente mercantiles. En contraposición sectores del empresariado parecen no entender en lo más mínimo este punto. Por ejemplo, Jorge Riesco, Secretario General de la Sociedad Nacional de Minería en entrevista a diario EL PULSO con fecha 7 de julio de 2014 dice que plantear un cambio que “elimina el reemplazo en huelga, porque un convenio de la OIT lo dice, no me parece que sea una razón aceptada”.

Una reforma laboral profunda es un horizonte necesario para una sociedad distinta, más justa, igualitaria y que vele por la dignidad de las personas. Además, se hace indispensable para el fortalecimiento de nuestro alicaído movimiento sindical que en décadas pasadas ha hecho tanto por el progreso social de nuestro país. Pero, para poder avanzar hacia ese horizonte necesitamos que los cambios que se proponen hoy sean implementados y ganar fuerza para que en el futuro podamos transformar nuestro mercado dl trabajo en uno que cuente con un verdadero diálogo social y donde los trabajadores tengan la fuerza suficiente para obtener mejores condiciones de trabajo en el ejercicio legítimo de su autonomía.



Fuente: El Dínamo

 
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